
En Broempaques creemos que un buen empaque no solo contiene un producto: lo transforma, lo vuelve memorable y lo hace crecer.
Un claro ejemplo de esto es el caso de Cantalitros, un negocio que pasó de una idea bien pensada a convertirse en una sensación dentro de los palenques y ferias más importantes de México.
Este proyecto comenzó cuando Paola, fundadora de Cantalitros, se acercó a nosotros con una idea muy clara: crear bolsas para bebidas personalizadas que funcionaran en eventos masivos, fueran prácticas, llamativas y distintas a los vasos tradicionales.
El primer gran escenario fue la Feria de San Marcos, específicamente el palenque, uno de los espacios más concurridos y exigentes del país.
Ahí, miles de personas consumen bebidas en poco tiempo, por lo que el empaque debía cumplir con varios puntos clave:
Ser resistente
Fácil de transportar
Seguro para bebidas
Visualmente atractivo
Y funcional para eventos nocturnos
Trabajamos de la mano con Paola para definir el tipo de bolsa, el material, el formato y la personalización. Se produjeron las primeras piezas personalizadas, las cuales tuvieron una aceptación inmediata por parte del público.
El resultado fue tan positivo que, una vez terminada la primera etapa, Cantalitros regresó por más.
Tras el éxito inicial, comenzamos a producir nuevos lotes, algunos personalizados y otros sin personalizar, dependiendo de las necesidades operativas del evento.
Aquí enfrentamos uno de los retos más importantes del proyecto: los tiempos de producción y entrega, ya que todo debía estar listo para un evento de gran escala en Aguascalientes.
Gracias a una comunicación clara y a la experiencia de nuestro equipo, logramos cumplir con los tiempos y entregar el producto conforme a lo acordado.
El verdadero punto de inflexión llegó cuando Cantalitros explotó en las Fiestas de Octubre en Guadalajara.
Para este evento, el volumen aumentó de forma considerable: 10,000 piezas personalizadas.
Durante los conciertos y presentaciones, los asistentes comenzaron a pedir específicamente las bolsas, dejando de lado los vasos tradicionales. La razón fue clara:
dentro de las bolsas se colocaba un foquito, lo que hacía que las bebidas se iluminaran y destacaran en medio del ambiente nocturno.
El empaque dejó de ser solo un contenedor y se convirtió en parte de la experiencia del evento.
Con el crecimiento vino una decisión clave: registrar la marca Cantalitros.
A partir de ese momento, el proyecto dio un salto importante y los pedidos comenzaron a escalar a volúmenes de 10,000, 13,000 piezas o más.
Hoy, Cantalitros ya no es una prueba de concepto, sino un negocio sólido que se prepara para operar simultáneamente en dos de las ferias más grandes del país durante 2026:
La Feria de San Marcos
Las Fiestas de Tepabril en Jalisco
Esto implica un enorme reto logístico y de producción, en el cual Broempaques ya se encuentra trabajando en los nuevos lotes.
Uno de los aspectos más valiosos de este proyecto ha sido la relación comercial y personal construida entre Paola, fundadora de Cantalitros, y Manuel Hilerio, director de Broempaques.
Más allá de la producción de bolsas, ha existido:
Comunicación constante
Apoyo en temas de negocio
Colaboración en redes sociales
Y una visión compartida de crecimiento
Ambas marcas han crecido juntas, potenciándose mutuamente.
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